Soy el cuerpo del Fakir insospechado. Soy la lujuria de Dios y te deseo con pasión de rosas y t'escalo hasta tocar el cielo. ¡Oh, deseosa! ¡Oh,
tenebrosa, que no viste al deseante (en los besos cotidianos de la muerte)! T'escribo con mi lengua resucitada en las paredes de tu espalda. Soy
el cuerpo de Dios resucitado cuando tus pechos se amontonan como peces y como barcos y como redes do escalan
los ahogados el nombre tuyo. Y la muerte codicia el amor de las amantes. Soy, importa poco, el cuerpo de Dios resucitado.
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